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Para muchos estudiantes universitarios en Florida, uno de los mayores desafíos es encontrar y pagar un lugar donde vivir. El aumento de los alquileres, la disponibilidad limitada y el alto costo de vida han convertido a la vivienda en un factor decisivo que moldea la experiencia universitaria, casi tanto como la matrícula misma.
Mia Florián, estudiante de FIU, decidió vivir en el campus por la conveniencia de estar a solo unos pasos de sus clases. Para ella, evitar los largos trayectos y el tráfico es una gran ventaja, incluso si eso significa ajustar su presupuesto.
“Decidí vivir en el campus porque se me hace mas fácil llegar a mis clases, reuniones y organizaciones”, dijo Florián. “Yo creo que viviendo en casa sería mucho mas difícil porque yo vivo en (el condado) Broward”.
Nicolás Giliberti, estudiante de UCF en Orlando, tomó un camino diferente. Después de vivir en los dormitorios, decidió mudarse fuera del campus. Aunque el precio es similar, ahora disfruta de más espacio y comodidad.
“Bueno ahora tengo cocina, eso es mejor que estar comprando comida, tengo mi propio cuarto y mi propio baño”, dijo Giliberti.
Mientras tanto, muchos estudiantes en todo el estado enfrentan la realidad de vivir en algunos de los mercados de alquiler más caros del país. En Miami, por ejemplo, los residentes suelen gastar más de la mitad de sus ingresos en el alquiler.
Para Mario Ojeda, estudiante de FIU, la independencia parece estar fuera de su alcance. Él prefiere quedarse con sus padres y concentrarse en sus estudios sin la carga de pagar una renta mensual.
“No lo veo viable poder independizarme, lo veo difícil poder enfocarme en mis estudios, terminar con altas notas y las pasantías que estoy tomando y que me estan generando oportunidades”, dijo Ojeda.





























