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El auge de las apuestas deportivas en Florida está dejando una factura cada vez más visible entre los más jóvenes. Datos recientes del Florida Council on Compulsive Gambling, FCCG, revelan que más de la mitad de las personas que buscan ayuda por problemas con apuestas deportivas online comenzaron a apostar a los 20 años o antes.
“Por momentos sentía que podía hacer dinero con las apuestas, pero siempre terminaba perdiendo”, dice Carlos Montalvo, quien a los 17 años apostó en deportes por primera vez, tras pedir prestada la información de un amigo para crear una cuenta en DraftKings.
A su vez, datos nacionales confirman la exposición temprana al juego: entre los jóvenes de 11 a 17 años más de tres de cada diez, un 34%, ya ha apostado en deportes. Esta proporción crece hasta casi un 50%, o uno de cada dos menores, a los 17 años, según el reporte del 2026 de Common Sense Media.
Aunque plataformas como DraftKings no operan legalmente en Florida, el caso Montalvo ilustra cómo los controles de edad pueden ser fácilmente eludidos en el entorno digital.
En Florida, las apuestas deportivas en línea están concentradas desde su inicio, en 2023, en un único operador autorizado bajo un modelo de exclusividad negociado con la Seminole Tribe of Florida tras el fallo de la Corte Suprema de EE.UU. en el caso Murphy vs. NCAA.
“Si tenes que manejar hasta un casino y presentar una identificación, probablemente muchos niños no logren experimentar con apuestas hasta que lleguen a la mayoría de edad”, comentó Marlon Benitez, padre de familia quien advierte a sus hijos sobre el peligro.
Pero, a pesar de las restricciones legales, el acceso en Florida es difícil de supervisar en un entorno donde los jóvenes siguen expuestos a apuestas que circulan constantemente en redes sociales y plataformas digitales. Con el auge de los mercados de predicción, cerca del 15% de los anuncios de apuestas deportivas vistos en línea en 2025 quedó fuera de las regulaciones estatales, incluyendo las de juego responsable. A en los primeros dos meses del 2026, este porcentaje subió a casi la mitad, publicó en marzo, en un análisis, la American Gaming Association, una organización que representa a la industria del juego en Estados Unidos desde 1994.
“Los anuncios están en todas partes, en mi algoritmo de TikTok, en los videos que pongo en YouTube, en el uniforme de mi equipo de fútbol preferido, hasta en canales reconocidos de deportes como ESPN o FOX Deportes”, dice Montalvo.
Plataformas de apuestas deportivas como DraftKings y FanDuel lideraron el gasto en publicidad de las apuestas deportivas en el país con casi 900 millones en 2019 y siguieron creciendo en 2020. El sector alcanzó su punto máximo en 2022, con una inversión de cerca de 2.000 millones de dólares en publicidad, y hoy en día se ha estabilizado en torno a 1.100 millones anuales, según la compilación de marzo de la American Gaming Association sobre gasto publicitario en apuestas deportivas.
Casi la mitad de los adolescentes encuestados en un estudio de Common Sense Media reportó haber visto publicidad o contenido relacionado con apuestas a través de algoritmos en plataformas digitales. El informe, titulado “Betting on Boys: Understanding Gambling Among Adolescent Boys”, también encontró que aquellos jóvenes con mayor exposición invirtieron promedio más alto en apuestas: $72 frente a $33 dólares.
La relación entre la visibilidad de este tipo de contenido en entornos digitales y una mayor participación económica en el juego no es el único problema que han identificado los expertos.
A medida que las apuestas de los deportes en los espacios en línea se normalizan: “los jóvenes tienen un riesgo significativamente mayor de desarrollar problemas de juego,” asegura Heather L. Maurer, MA, CAE directora ejecutiva del Consejo nacional sobre el juego problemático, en un comunicado de prensa.
“Cuando ganaba me volvía loco y me quedaba con ganas de gastar más dinero, pero siempre perdía todo al final”, recuerda Montalvo. “Es muy fácil crear vicio jugando”.
Según el investigador John W. Ayers, el crecimiento del juego online se ha asociado con un aumento de lo que los estudios llaman “juego problemático”, un término técnico que describe situaciones en las que el juego empieza a generar consecuencias negativas en la vida de la persona, como pérdida de control o impacto en su bienestar, aunque no siempre llegue a considerarse una adicción clínica. El hallazgo forma parte de un estudio publicado en la revista JAMA Internal Medicine, donde se analiza la relación entre la expansión del juego online y los indicadores de riesgo para la salud mental, como ansiedad y conductas adictivas.
Y a pesar de que no hay una cifra exacta que describa cuántos menores de edad desarrollan trastornos psicológicos, las apuestas en adolescentes están estrechamente vinculadas con síntomas de depresión, ansiedad e impulsividad, factores que además tienden a reforzarse entre sí con el tiempo. Así lo muestra el estudio publicado en 2025 por Hyun Jung Lee y Gyungjoo Lee, basado en investigaciones de distintos países.
Carlos Montalvo, ahora de 25 años, comenta que la última vez que jugó fue en 2025. Tras perder una suma considerable de dinero, decidió alejarse del juego. Sin embargo, reconoce que ocasionalmente piensa en apostar cuando asiste o ve algún partido.
“Creo que el problema más grande es la accesibilidad. El hecho de tenerlo al alcance las 24 horas y de tener la habilidad de apostar en cualquier cosa lo hace tentador y peligroso”, reflexiona Carlos.
Así, la legalización de las apuestas en línea en Florida ha dejado al descubierto una brecha difícil de ignorar: a medida que crece el acceso y la publicidad evade los controles, cada vez más jóvenes juegan, enfrentando un riesgo creciente.



























