El Católico de Pueblo Pequeño que Podría Conducir a Cuba hacia la Era Poscomunista (includes video story)

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Dagoberto Valdés Hernández recuerda la fría mañana del 25 de enero de 1998 como si fuera ayer. Allí estaba, sobre un estrado elevado en La Habana, junto al papa Juan Pablo II: un anciano encorvado que era la figura católica más importante de la época.

Debajo de ambos se sentaba Fidel Castro, rompiendo con su tradicional política antirreligiosa. Desde la década de los sesenta, Castro había restringido severamente a la Iglesia y declarado a Cuba un Estado oficialmente ateo. También había confiscado propiedades eclesiásticas y prohibido muchas celebraciones religiosas públicas.

El Papa le entregó a Valdés una Biblia, y este, que entonces tenía 45 años, percibió un punto de inflexión histórico para Cuba.

«Durante la misa oficiada por el Papa, él estaba arriba, en el altar mayor, y Fidel Castro estaba abajo; era la primera vez que ocurría», relató Valdés. «El Papa habló y Fidel permaneció en silencio. Fue como un triunfo de la fe sobre el régimen comunista».

Ahora, cuando el gobierno comunista de Cuba parece estar al borde del colapso, Valdés vuelve a situarse en el centro de la atención de un momento histórico. Tras años viajando entre Estados Unidos y Pinar del Río —y enfrentándose a interrogatorios en cada regreso—, se ha levantado como una voz en defensa de la libertad de expresión y de culto en la isla. Su historia de vida podría revelar más sobre el futuro del país que sobre su pasado.

Nacido en Pinar del Río, Cuba, Dagoberto Valdés creció en un hogar de doble confesión religiosa: metodista-anglicana por parte de madre y católica por parte de padre.

Una noche, mientras caminaba de regreso a casa tras un ensayo para una obra de teatro navideña, sus padres lo esperaban en la sala de estar. La abuela católica de Valdés deseaba que él hiciera su primera comunión, una práctica exclusiva de los católicos.

«Esta noche vas a decidir qué quieres hacer con tu vida», le dijo su padre.

Él eligió el catolicismo.

«No me pregunten por qué», comentó Valdés. «Quizás algún día —cuando me encuentre con Dios— Él me lo revelará».

Tras terminar el bachillerato, solicitó plaza para estudiar Sociología en la Universidad de La Habana. Antes de que comenzara el año, recibió una llamada en la que se enteró que, debido a su fe, tenía prohibido cursar estudios de humanidades.

En 1961, relata él, el régimen clausuró todas las instituciones católicas. Acto seguido, se introdujo un plan de estudios ateo en las escuelas. Los materiales didácticos fueron revisados ​​para reflejar los valores socialistas, y la historia se reestructuró con el fin de exaltar los ideales de la revolución.

«En una sociedad totalitaria, todo está bajo el control del Estado», afirmó Sebastián Arcos, director interino del Instituto de Investigación Cubana de la Universidad Internacional de Florida. «El Estado sabrá si asistes a la iglesia… e incluso si no lo haces».

Valdés decidió estudiar en su ciudad natal, en la Universidad de Pinar del Río. Sin embargo, esta sólo ofrecía dos carreras: economía o agronomía. Optó por agronomía, ya que siempre había sentido una gran pasión por la botánica.

A los 13 años, ya impartía clases de catecismo —una asignatura sobre los fundamentos de la fe católica— a niños más pequeños; y a los 20, se le ofreció el cargo de líder del grupo «Jóvenes Católicos».

«No existía ningún tipo de formación religiosa», comentó Aldo León, un cubano de nacimiento que asistió a las clases de Valdés cuando tenía 10 años en Cuba y que llegó a ser monaguillo. «Aquello no era algo que se tolerara con facilidad. Él me enseñó sobre nuestra religión en una época en la que dicha enseñanza brillaba por su ausencia».

Dado que constituía la religión con mayor número de practicantes en Cuba, la Iglesia católica romana se convirtió en el objetivo principal del régimen.

«Ahora vemos un número mucho mayor de [sacerdotes cubanos] adoptando una postura activista, alzando más la voz y, en algunos casos, mostrándose más confrontativos con el régimen», afirmó el Dr. Daniel Pedreira, profesor en el Departamento de Política y Relaciones Internacionales de la FIU. «Por ello han sufrido de diversas maneras; en ocasiones, de forma violenta durante las protestas».

Aunque no es sacerdote, Valdés también ha sido objeto de represalias.

A los 39 años, Valdés fundó *Vitral*, una revista sociocultural centrada en la doctrina social de la Iglesia.

«Llegó a alcanzar una tirada de 12.000 ejemplares —cada uno de 60 páginas—, los cuales se distribuían por toda Cuba a través de la red de la Iglesia», relató Valdés. «Por supuesto, al régimen aquello no le agradó».

En abril de 1996, recibió un ultimátum: o *Vitral* o su empleo.

Él eligió su fe.

«Yo fundé esa revista; es mi manera de entregarme a Cristo y a Cuba», afirmó Valdés. «No puedo renunciar a mi identidad cristiana simplemente por conservar un trabajo».

Fue despedido y, durante la década siguiente, se vio obligado a trabajar recogiendo hojas secas de palma en una finca; sin embargo, esto no mermó su ímpetu.

A pesar de cumplir jornadas laborales de diez horas, continuó escribiendo para *Vitral* y participó en la visita del papa Juan Pablo II a Cuba en 1998.

Fue uno de los veinte laicos seleccionados de toda Cuba para asistir a la ceremonia celebrada en la Plaza de la Revolución. Durante la misa, se convocó a los laicos para recibir una Biblia directamente de manos del papa Juan Pablo II. Es un obsequio que Valdés atesora con gran afecto hasta el día de hoy.

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Tras la ceremonia, Valdés sostuvo la mano temblorosa por el párkinson del papa Juan Pablo II y le pidió una bendición especial para Cuba y su pueblo; fue la última fotografía tomada entre ambos. | Cortesía de Valdés.

«Fue como un triunfo de la fe sobre el régimen comunista», comentó Valdés. «Había sufrido tanto por la Iglesia, y ahora, el máximo jerarca de la Iglesia universal me entregaba una Biblia justo frente a Fidel Castro. Lo sentí como una confirmación de mi fe y como un compromiso para seguir adelante».

La mayoría de los expertos coinciden en que el cambio de actitud de la cúpula dirigente de la isla hacia la Iglesia fue consecuencia de la caída de la Unión Soviética, el benefactor principal de Cuba. Para asegurar su supervivencia, Cuba se vio en la necesidad de establecer vínculos con el mundo occidental. Esta coyuntura brindó a Valdés cierto margen de maniobra para vivir conforme a sus convicciones.

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Una versión digital de la portada del primer número de *Vitral* (mayo-junio de 1994), que presenta su lema: «La libertad de la luz». | Cortesía de Valdés.

Sin embargo, en 2007, el gobierno lo despidió de la plantación de palmeras después de que la organización Vitral fuera disuelta. Él aprovechó la oportunidad para trabajar a tiempo completo para la Iglesia.

Para febrero de 2008, Valdés y otros escritores fundaron su propia revista, alineada con sus contenidos anteriores. Se llamó «Convivencia».

«Solíamos reunirnos en casas particulares, no en iglesias, pero comenzamos a estudiar las transiciones de los países comunistas hacia la democracia», dijo Valdés.

Aprendiendo de las historias de países como Checoslovaquia, España y Polonia, comenzaron a construir una clase cívica democrática clandestina.

«Algunas personas se me acercaron y me dijeron: “No van a lograr pasar del primer número de la revista”», relató Valdés. «Ahora vamos por el número 109».

Veintidós años después, «Convivencia» es la primera democrático e independiente dentro de Cuba, afirma Valdés. La organización celebra reuniones anuales para debatir cómo desarrollar democráticamente sectores específicos, tales como la educación y la agricultura.

Estos encuentros proporcionan un marco para la transición del país hacia la democracia, un proceso que parece cada vez más inevitable.

«Existe una sensación de entusiasmo entre los cubanos, ya que no habíamos vivido un momento como este desde 1991», señaló Arcos. «Ahora nos encontramos en la recta final de un ciclo muy prolongado. El régimen está sometido a una presión mucho mayor, tanto en el ámbito económico como en el político».

El presidente Donald Trump ha estado ejerciendo presión sobre el régimen mediante la aplicación de un embargo petrolero desde el pasado mes de enero, además de plantear la posibilidad de una mayor intervención, haciendo referencia, en ocasiones, al caso de Venezuela, donde Estados Unidos intervino para capturar al presidente Nicolás Maduro. Sin embargo, los expertos se muestran escépticos ante la idea de que una misión similar dirigida contra el líder cubano, Miguel Díaz-Canel, pudiera surtir el mismo efecto.

«En realidad, Díaz-Canel no es más que una figura títere», afirmó Pedreira, de la FIU. «No es, en absoluto, una figura cuya eliminación vaya a provocar el colapso del régimen».

Pero las tácticas opresivas del régimen cubano no se disipará por sí solas. El pasado 8 de abril, Valdés fue detenido tras conversar con dos miembros de un pequeño grupo ecologista, Naturpaz, que habían visitado su domicilio. Una amenaza velada sugería que podría ser considerado un «enemigo del Estado».

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Portada 92 de la revista sociocultural de Valdés, Convivencia, de marzo a abril de 2023. | Cortesía de Valdés.

«El…objetivo era advertirnos que nos encontramos en medio de circunstancias en las que Estados Unidos amenaza a Cuba, y que cualquier alianza o actividad que emprendamos con terceros podría ser considerada una alianza con el enemigo», afirma el comunicado de prensa del Centro para la Convivencia sobre el incidente. «Y añadió, con gran seriedad, que antes de que se lanzará el primer misil desde Estados Unidos hacia Cuba, la Seguridad del Estado tendría que actuar contra los contrarrevolucionarios».

A pesar del acoso, ¿podrán Valdés y la Iglesia guiar al pueblo cubano hacia una era de reconciliación? ¿Podría desempeñar la Iglesia un papel crucial en la transición de Cuba hacia la democracia?

«La Iglesia desempeñará un papel unificador y humanitario en esta transición», afirmó Pedreira. «Ayudará en la distribución de la ayuda proveniente de diversos grupos, pero tal vez también colabore en la distribución de dicha ayuda sobre el terreno».

Valdés sostiene que la Iglesia ofrece un espacio para la comunidad y para la reconstrucción de la confianza. Añade que podría influir en el sistema educativo para lograr un mejor equilibrio entre las ciencias y las humanidades.

«Sueño con una Cuba democrática y libre que me asigne un pequeño papel, a cualquier nivel, para así poder seguir haciendo exactamente lo que he hecho toda mi vida: educar», declaró Valdés en una entrevista con la Universidad de Miami.

Sin embargo, Pedreira, de la FIU, opina que tal vez no sea tan simple.

«En algún momento, tendrá que producirse un colapso total o algún tipo de cambio», señaló Pedreira.

La situación de la isla parece deteriorarse a cada minuto. Los apagones generalizados y la escasez de combustible en todo el territorio han dejado a los residentes cubanos —tanto en la isla como en el exilio— con una misma interrogante en mente: ¿qué sucederá a continuación?

«Creo que la fe es la razón por la cual el pueblo cubano —que se ha mantenido fiel a Cristo— es un pueblo que, muy pronto, comenzará a reconstruir aquello que el comunismo le impidió realizar», afirmó Valdés.

Danette is a senior at FIU studying Digital Communication + Media to pursue a career in digital journalism. She is interested in politics and how government actions affect communities. After graduation, she strives to cover politics on multimedia platforms, informing the public with empathy and logic.

Carla Carvallo is a junior pursuing a Digital Communications major and a minor in English. After graduation, she plans on working in the publishing industry as a fiction writer and honing her storytelling skills. Her short story “Numbers” was recently adapted into a short film and has been chosen as an official selection for the 2025 Coconut Grove Film Festival.