To read in English, click here!
El controvertido centro de detención de inmigrantes en Florida, apodado “Alligator Alcatraz” o “Alcatraz de los Caimanes” vuelve a estar bajo escrutinio luego de que un grupo de legisladores demócratas recorriera las instalaciones este fin de semana. Ubicado en lo profundo de los Everglades y rodeado de fauna peligrosa, el centro temporal fue construido por el estado a solicitud del Departamento de Seguridad Nacional.
Nuevos informes revelan que más de 250 de los casi 700 detenidos no están acusados de cargos criminales, lo que ha generado preocupación sobre el uso del sitio para personas que solo han cometido violaciones civiles de inmigración.
La congresista Debbie Wasserman Schultz, quien participó en la visita, declaró que el lugar fue establecido “en medio de las condiciones más brutales, en medio de un pantano”. Los legisladores describieron la visita como altamente controlada y criticaron al centro por lo que consideraron un trato inhumano.
Según denuncias de informantes y abogados de los detenidos, las personas están siendo retenidas en jaulas, expuestas a luces brillantes durante la noche y alimentadas con comida supuestamente infestada de insectos.
Mientras los críticos exigen mayor transparencia y responsabilidad, funcionarios estatales han defendido la operación del centro. Algunos líderes republicanos aseguran que las críticas son motivadas políticamente y no reflejan las condiciones reales del lugar.
“En realidad, es un centro muy bien administrado”, afirmó el senador Blaise Ingoglia. “La idea de que los detenidos están allí en condiciones deplorables simplemente no es correcta”.
Además de las preocupaciones sobre derechos humanos, grupos ambientalistas han presentado demandas debido a la ubicación del sitio en un ecosistema protegido. A pesar de la controversia, el estado ya avanza con planes para construir un segundo centro en Camp Blanding, en el norte de Florida.





























