Para algunas familias de Miami, lograr que sus hijos sean evaluados por discapacidades del desarrollo puede resultar complicado debido al estigma cultural, la incertidumbre y la falta de información sobre los recursos disponibles.
Las estadísticas nacionales de salud muestran diferencias en la forma en que se identifican las afecciones del desarrollo entre los niños hispanos. Si bien los niños hispanos reciben diagnósticos de dificultades de aprendizaje en tasas similares a niños en otros grupos étnicos, los diagnósticos clínicos de afecciones como el autismo, los retrasos en el lenguaje y la motricidad, y el TDAH se producen con menor frecuencia.
La patóloga del habla y el lenguaje Astrid Villalobos señaló que el enfoque de la intervención va más allá del rendimiento académico y puede ayudar a los niños a desarrollar habilidades que utilizarán en su vida cotidiana.
“¿Qué quiere usted para su hijo?”, dijo Villalobos. “Quiere que su hijo se comunique, que tenga amigos, que en algún momento forme una familia, que sea capaz de llamar y programar una cita médica. Eso es lo que queremos”.
Para las familias que enfrentan inquietudes culturales o consejos contradictorios, los profesionales señalan que el acceso a información confiable puede ser una parte importante de ese proceso.





























