Miami apoya a jóvenes LGBTQ sin hogar, mientras persisten dudas sobre la financiación federal

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Cuando Liamm llegó a Miami desde Ucrania el año pasado, con apenas 20 años, no tenía dinero ni un lugar donde vivir. Había huido de la guerra entre Rusia y Ucrania, pasando por Alemania y Nueva York antes de llegar al sur de Florida. Sin vivienda y sin una red de apoyo, recurrió a ChatGPT para encontrar números de teléfono de refugios que aceptaran a personas en situación de calle.

Pero Liamm tenía otra preocupación. Como hombre gay, temía terminar en un albergue donde pudiera sufrir discriminación o maltrato debido a su orientación sexual.

“Existe una desconfianza aprendida hacia el sistema, y está plenamente justificada por los peligros históricos y la violencia que muchas personas han enfrentado”, afirma Anjuli Castaño, gerente de Miami Homes For All, una organización sin fines de lucro que promueve la vivienda asequible y apoya a las personas en situación de calle en Miami-Dade. “Hemos tenido casos de jóvenes a quienes se les ha asignado un género incorrecto en los albergues.”

Liamm llamó a varios refugios en busca de ayuda hasta que finalmente logró comunicarse con LJ Woolston, trabajador social y coordinador de SHIFT 4 Youth, un programa dirigido a jóvenes en situación o riesgo de quedarse sin hogar, con un enfoque especial en la comunidad LGBTQ.

A partir de ese momento, la ayuda comenzó a llegar. El programa le permitió acceder a una vivienda y conectarse con servicios y recursos que le ayudaron a estabilizar su situación. Según Woolston, el objetivo a largo plazo es que estos jóvenes desarrollen las habilidades y la estabilidad necesarias para vivir de manera independiente. Para Liamm, ese apoyo significó pasar de sobrevivir día a día a poder empezar a planificar su futuro.

La experiencia de Liamm refleja una realidad que afecta a miles de jóvenes LGBTQ en Estados Unidos. Muchos padres apoyan y aceptan a sus hijos LGBTQ. Lamentablemente, otros no. Durante el desfile del Orgullo de Miami Beach, celebrado en abril, voluntarios de Free Mom Hugs ofrecieron abrazos y apoyo a jóvenes que habían sido rechazados por sus familias o que carecían de una red de apoyo familiar.

Y, con frecuencia, son precisamente esos jóvenes quienes más necesitan ayuda para encontrar una vivienda estable.

“El rechazo familiar es la causa fundamental de todo esto”, afirma Woolston.

Los jóvenes de minorías sexuales tienen aproximadamente tres veces más probabilidad de experimentar falta de vivienda que sus pares heterosexuales, un 12%, según las investigaciones de la Universidad de Vanderbilt publicadas en Pediatrics. 

Además, los jóvenes LGBTQ continúan enfrentando tasas de explotación sexual y trata de personas aproximadamente el doble de altas que las de sus pares no LGBTQ, según una revisión reciente de estudios académicos publicada por Psychology Today. Se ven “afectados de manera desproporcionada”, señala Castaño. El problema termina convirtiéndose en un círculo vicioso: muchos terminan en situación de calle como consecuencia del abuso, la negligencia, el rechazo familiar y la falta de apoyo comunitario.

Según Woolston, históricamente Miami-Dade ha contado con pocos programas especializados para jóvenes LGBTQ sin hogar. En abril de 2025 se creó SHIFT 4 Youth para atender a jóvenes de entre 18 y 24 años, incluyendo servicios directos de vivienda para personas como Liamm.

Pero la continuidad de estos servicios no está garantizada. SHIFT 4 Youth recibe fondos del Youth Homelessness Demonstration Program (YHDP) y del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos (HUD), por lo que depende de asignaciones presupuestarias periódicas del Congreso. Aunque el HUD continúa respaldando programas dirigidos a jóvenes sin hogar, varias subvenciones federales relacionadas con la falta de vivienda han quedado envueltas en disputas judiciales debido a nuevos requisitos introducidos por la agencia en 2025.

Liamm atribuye parte de la estabilidad que ha logrado al apoyo que recibió.

“Quizás me salvó la vida”, dijo. “Porque muchas personas que atraviesan una situación así terminan muriendo por suicidio en Estados Unidos.”

Jack Lord is enrolled in a Spanish-language Journalism Master’s Program at Florida International University, with a focus on investigative journalism.  He graduated from the University of Florida in 1990 with a B.A. in English (major) and Spanish (minor) and from Duke University School of Law in 1994.  He practiced labor and employment law as a trial attorney at Foley & Lardner LLP from 1994 until his retirement in 2025.