La próxima parada en Nueva York: accesibilidad

Imagínate por un momento recorriendo la ciudad de Nueva York con los ojos cerrados. O sin la habilidad de caminar. ¿Hacia dónde puedes dirigirte? ¿Hasta dónde puedes llegar? 

Para los 1,1 millones de personas que viven en la ciudad de Nueva York con discapacidades—dificultades visuales, motrices, auditivas o para vivir de forma independiente—estas son preguntas fundamentales al navegar por la metrópoli de 8,8 millones de habitantes.

La Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA, por sus siglas en inglés), opera una de las agencias de transporte público más grandes del mundo. Incluye los metros y autobuses en Nueva York. Además, la MTA es responsable de gestionar la accesibilidad del metro y los autobuses. 

Según la MTA, había 28 estaciones en el sistema de metro original de Manhattan cuando abrió en 1904. Hoy en día, hay 472 estaciones de metro, de las cuales 113 son accesibles. 76% no lo son.

A lo largo de los años, la ciudad de Nueva York ha enfrentado demandas legales de organizaciones que representan a personas con discapacidades. 

En junio de 2022, la MTA anunció un acuerdo en una demanda colectiva interpuesta por abogados de personas con discapacidad. La MTA se comprometió a hacer accesibles el 95% de las 364 estaciones inaccesibles para el año 2055. El acuerdo se deriva de litigios interpuestos en 2017 y 2019. 

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Según la MTA, hay 472 estaciones de metro, de las cuales 113 son accesibles. 76% no lo son. Crédito: MTA Photos

El Centro para la Independencia de los Discapacitados de Nueva York (CIDNY, por sus siglas en inglés), fue uno de los demandantes. Es una organización sin fines de lucro que ha asesorado al gobierno sobre cómo mejorar los servicios públicos para personas con discapacidades.

“Hay muchas cosas del sistema que necesitan ser reparadas para que todos los usuarios, sin importar su capacidad, pueden navegarlo,” dice Sharon McLennon Weir, directora ejecutiva de CIDNY.

Weir ha trabajado en el campo de la mejora de la calidad de vida de las personas con discapacidades por casi 30 años en Nueva York. Su conexión con este trabajo es personal, ya que es una persona ciega. Ella dice que CIDNY atendió a más de 75,000 personas en 2025.

“Este trabajo es más grande que una persona con discapacidad”, dice Weir. “Cuando lo haces para uno, lo haces para miles, millones. Es la razón (por la) que es tan importante”.

El Costo de Accesibilidad

En 2019, la MTA, reveló en el Plan Capital 2020-2024, una inversión de $51.500 millones de dólares en metros, autobuses y ferrocarriles. Miles de millones fueron designados, en parte, para hacer accesibles 70 estaciones de metro y reemplazar 78 ascensores y 65 escaleras mecánicas. 

Para septiembre de 2024, había 37 estaciones accesibles en construcción, y para el cierre del año pasado, 155 estaciones de la ciudad y del Staten Island Railway estaban equipadas con rampas o ascensores; 338 estaciones–casi 69%–todavía no estaban equipadas.

La junta de la MTA aprobó el Plan Capital 2025-2029 en mayo pasado. Las metas incluyen hacer accesibles 60 estaciones más, lo que haría accesibles a más de la mitad de todas las estaciones. 

La MTA estima que cuesta $78 millones de dólares hacer accesible una sola estación. Sin embargo, en años recientes, otras ciudades como Chicago y Boston han comenzado (y completado) renovaciones de accesibilidad en sus estaciones de metro por menos dinero.

Quemuel Arroyo, el primer jefe de accesibilidad de MTA, sugiere que la accesibilidad no se trata solo de dinero, sino que también se debe considerar el tiempo. 

Arroyo estudió diseño urbano y arquitectura después quedar parapléjico a causa de una lesión en la médula espinal cuando era adolescente. Ahora, él lidera la implementación de iniciativas para avanzar en la accesibilidad desde su cargo.

“Cada comunidad que visito me dice que quiere la accesibilidad lo más rápido posible, ayer, pero no toques mi estación,” dice Arroyo. “Hazlo accesible en todos los lugares, pero no me afecte a mí. No afecte mi viaje diario. Cuando hay 8,5 millones de personas diciendo esto, no hay hacia dónde moverse”.

¿Quién pertenece al sistema de transporte? 

Deiontre Scott se mudó a la ciudad de Nueva York de Georgia en enero de 2025. Menos de un mes después de mudarse, tuvo una amputación de emergencia de la pierna izquierda. Durante el último año, ha aprendido a utilizar el transporte público en una silla de ruedas.

Un día, Scott descubrió que no todas las estaciones tienen ascensores. Fue el mismo día que aprendió que, incluso las estaciones que sí los tienen, tal vez no los tienen en ambas direcciones.

“Decidimos tomar el metro, con suficiente tiempo para viajar, acceder al ascensor, y abordar el tren”, dice Scott. “Pero no nos dimos cuenta de que, cuando llegamos a la parada que necesitábamos, no había un ascensor para salir a la calle”.

Scott tuvo que cancelar su cita ese día, pero ahora dice que aprovecha las aplicaciones y recursos disponibles para verificar el estado de servicio de los ascensores.

“Es solo un desafió de muchos”, dice Scott.

Arroyo insiste en que la MTA está expandiendo la definición de accesibilidad.

“Es una narrativa que ahora estamos diciendo en la MTA sobre la pertenencia, ¿quién pertenece al sistema de transporte? ¿A quién queremos allí?”, pregunta Arroyo. “Y estamos diciendo que no dejaremos a nadie atrás.”

Los lugares a los que queremos ir

Mientras la construcción de más estaciones accesibles del metro sigue activa, la Oficina de la Alcaldesa para Personas con Discapacidad señala que los 5.800 autobuses de la MTA han sido accesibles para sillas de ruedas durante décadas.

Además, destaca que desde 2021, todos los autobuses nuevos (locales y de Servicio Seleccionado) tienen pantallas digitales de información y anuncios de audio automáticos que apoyan a las personas con dificultades auditivas y visuales.

Weir, un defensor de las personas con discapacidades en Nueva York, advirtió que la ciudad de Nueva York debe seguir en el camino hacia la accesibilidad completa.

“Es una ciudad muy egoísta porque solo se enfoca en los afluentes y en las personas físicamente aptas”, señala Weir. “En cualquier momento, esto te puede ser arrebatado y dejarás de ser tan afluente o tan físicamente apto, y aun así querrás seguir viviendo en la ciudad”.

LaCrai Scott es estudiante de posgrado en la Universidad Internacional de Florida, donde cursa la maestría en periodismo en español. Reside en Nueva York y trabaja como productora para CBS Evening News.