Hace un año, Migdalia Rodríguez, consultora clínica autónoma, recibió un trasplante cardiaco después de que los médicos descubrieran que su corazón estaba fallando. Aunque esta cirugía le salvó su vida, reconoce que adaptarse a la vida post trasplante tiene un costó emocional y mental.
“Ahora estoy viviendo con tiempo prestado”, dijo Rodríguez, de 41 años, al referirse a las estadísticas médicas.
A pesar de las mejoras, las predicciones de sobrevivencia bajan a medida que pasan los años hasta un nivel de entre 50 y 60 % de sobrevivientes tras los primeros diez años. Aún así, Rodríguez dice no permitir que estos porcentajes definan su futuro.





























