Nicolás Maduro junto a su esposa, Cilia Flores, comparecieron ante el tribunal del Distrito Sur Nueva York este lunes, donde se declararon inocentes de los cargos que enfrentan en Estados Unidos.
Maduro entró con uniforme de prisionero y con los pies encadenados, que según periodistas dentro de la sala, podían ser escuchados antes de que entrara.
Durante la jornada, Maduro se describió a sí mismo ante el juez como un “prisionero de guerra” capturado por las fuerzas estadounidenses en su casa en Caracas. Sin embargo, el juez Alvin Hellerstein, de 92 años, lo interrumpió y le indicó que habría un momento y un lugar más apropiados para presentar su versión de los hechos.
Maduro enfrenta cargos que incluyen conspiración de narcoterrorismo con otros dos acusados. El resto de los cargos se extienden también a su esposa Flores y otras cuatro personas y se refieren a conspiración para importar cocaína y posesión de metralletas.
El abogado de Maduro, Barry Pollack, un abogado de defensa penal federal, no solicitó su liberación bajo fianza durante la audiencia, aunque indicó que podría hacerlo más adelante.
La sesión duró aproximadamente 40 minutos y concluyó con la fijación de una nueva audiencia para el 17 de marzo. Al cierre, un miembro del público le gritó a Maduro que “pagaría” por lo que había hecho, a lo que él respondió reiterando que era un “presidente secuestrado” antes de ser escoltado fuera de la sala.





























